Hablar de una nueva entrega de Neil Young no supone ninguna novedad dada la velocidad que este hombre se da en editar nuevas grabaciones. Lo que si le debemos reconocer es la incertidumbre ante cada nuevo trabajo. Desde situaciones frustrantes como el reciente Letter home (bellísimas canciones, magnífica interpretación pero con un sonido impresentable, por mucho que esto es lo que él quería conseguir), hasta la sorpresa positiva que ha supuesto este Storytone.
Por resumir, estaríamos hablando de dos discos con los mismos temas, pero uno interpretado con una gran orquesta, mientras que el segundo sería la versión más básica, con guitarra, piano y harmónica. Los temas son los mismos pero las versiones tan diferentes que muchas veces son irreconocibles.
Como he empezado comentando, soy un seguidor irredento de Neil Young desde los años 70 y puedo presumir de tener casi todos sus discos, dado que hablar de todos con este personaje es prácticamente imposible, y si tuviera que destacar algo de este disco es la alta calidad de las composiciones. Es decir estamos hablando de muchos temas de gran nivel y especialmente bellos (destacaría Plastic Flowers y Who’s Gonna Stand up), que nos hacen conectar con los tiempos maravillosos de Harvest y Comes a Time
En mi primera audición me impresionó más el tono orquestal con grandes arreglos, notables coros, y un sonido apabullante, pero la realidad que en posteriores audiciones me he ido decantando por lo que siempre más me ha atraído del amigo Neil, su voz y su guitarra, por lo tanto ahora llevamos en el coche la versión sencilla, y es a la que más atención estoy prestando. La excepción es la versión de Tumbleweed que es francamente mejor en el orquestal que en el básico, por cierto un precioso tema que gana con las audiciones.
La voz sigue siendo magnífica y tan reconocible como siempre, quizá un poco más vieja y rasposa, sin que esto signifique menoscabo, sino para algunos temas incluso un plus. Los últimos avatares de su vida personal con enfermedad grave y divorcio incluido quizá tengan algo que ver en ese tono de cierto decaimiento.
Por poner un pero quizá mencionar que el contenido de sus letras no es tan punzante y comprometido como en anteriores ocasiones. Sigue con su tono de lucha medioambiental (recordemos que NY ha invertido parte de sus ganancias en refugios para bisontes, siendo el mayor propietario de estos animales) pero con un tono más de predicador que de luchador (qué duro es el paso de los años).
En cualquier caso me parece un disco necesario y un soplo de optimismo ante el panorama absolutamente desolador de la música actual. Me siento incapaz de encontrar un sitio donde podría recomendar al lector poder escuchar este disco dentro del panorama radiofónico.
Con la honrosa excepción de Radio 3, no somos capaces de encontrar antenas en donde poder oír este tipo de música, y en realidad casi ninguna otra que no venga dictada por unas modas absolutamente deprimentes.
No nos olvidemos, sigue habiendo música buena y mala. No todo sirve, por mucho que nos bombardeen los tímpanos con raggetones, r&bs precocinados, ni gorgoritos de las divas. Qué mal ha hecho la radio fórmula y los concursos de televisión a la música.

Sobre El Autor

Javier Amo

Apasionado de la música, comparto lo que se y la música que tengo.

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